lunes, 24 de agosto de 2020

Monómeros: La estafa sin límites

La rapiña opositora continúa, como se dice popularmente, a plena luz del día. Juan Guaidó y sus forajidos, no tienen otro accionar que robarse los bienes de la nación. La oposición transicional pone en bandeja de plata los activos venezolanos para que en un festín inmoral los intereses y el capital extranjero despoje lo que por derecho es de todos los venezolanos. Pero ¿por qué Monómeros? Una empresa que tenga una producción de 1,3 millones de toneladas de sustancias orgánicas e inorgánicas para la siembra a gran escala, que tenga un mercado cautivo del 46% del sector fertilizantes y del 70% de la demanda de agroquímicos que necesitan los cultivadores de papa, café y palma de Colombia, es por supuesto un manjar apetecible. Además, esta empresa que era 100% venezolana, recuperada por el comandante Hugo Chávez, se ubica en el lugar 128 de las 1.000 empresas más grandes de ese país. En su ramo es considerada una de las ocho primeras de la región Caribe. En la espuria rendición de cuenta ante la Asamblea Nacional en desacato, la directiva usurpadora de la empresa reflejó pérdidas por el orden de USD 17.744 millones. Sus ganancias las ubican para el 2020 en apenas 1.839.000 USD.

¿Pero qué le pasó a una empresa que desde 2014 hasta 2017 tenía un promedio de ganancias entre los 10 - 20 millones de dólares? ¿Como fue posible que Monómeros haya perdido 90% de su participación en el mercado internacional y 15% del mercado local colombiano? Y un así, perdiendo ese 15%, no se justifican las pérdidas casi totales, esas ganancias pírricas que los pillos encargados exponen ante una Asamblea Nacional ganada para el latrocinio. 


¿Por qué se refleja un margen tan mínimo cuando Joan Bilbao saboteador de PDVSA y agente infiltrado para el paro petrolero 2002 - 2003, quien está a cargo de esta maniobra entreguista, estimaba que a finales del año 2019 obtendrán ganancias por el orden los 6.000.000 de dólares? ¿A dónde fue el faltante? Sabemos que al Estado venezolano constitucionalmente presidido por Nicolás Maduro, no fueron. 


La ineptitud y la incapacidad, aunadas al afán de lucro, el robo y la corrupción son los causantes que una empresa élite, hoy exhiba números alarmantes. La administración legal y legítima del Gobierno Bolivariano mostraba un volumen de ventas de 1.100.000 toneladas métricas en 2018, desde noviembre de 2019 y bajo las directrices de los asaltantes ha caído a 700.000 toneladas. Pero aún así, esta producción no se corresponde con la relación ganancia/pérdida expuesta ante sus cómplices de la AN. 


El colmo, o mejor dicho la comprobación empírica de la "cucharada de su propia medicina" está en la admisión que los números que presentan son producto de las "sanciones norteamericanas". Aunque nos deje perplejos, así lo admitieron. Y sin embargo, tampoco les cuadra. La guía del Departamento de Tesoro y la orden ejecutiva en teoría, no prohibe las transacciones que involucren alimento, medicinas o ropa. La licencia C4 permite la exportación y re-exportación de insumos agrícolas, renglón en el que se encuentran los fertilizantes. Entonces nos preguntamos ¿La AN también es usufructuaria del robo? ¿Por qué no se investiga a fondo? La rendición de cuentas es por si misma, una prueba de culpabilidad, no cabe duda. ¿Hasta dónde llega la injerencia extranjera en el seno de una AN complaciente y paradójicamente antinacional?


domingo, 2 de agosto de 2020

Unidad o barbarie



Recientemente hemos podido ver cierta polémica y debates acalorados entre compatriotas muy valiosos dentro de nuestra Revolución. Mi respuesta ante aquello es: unidad, no sin antes tomar algunas consideraciones:

Nuestro discurso, como nos lo enseñó el Comandante Hugo Chávez siempre tiene que estar basado en la verdad, hablarle con la verdad al pueblo, por más desfavorable que esta sea, de lo contrario, estaríamos cayendo en el campo de la demagogia. Me permito citar un fragmento del discurso del Comandante Fidel Castro Ruz ante la Asamblea cubana en medio del período especial "quien vive de ilusiones, muere de desengaños". https://youtu.be/JCTarvpSgqo

El discurso revolucionario debe ir acompañado de condiciones objetivas y subjetivas, siempre con la vocación de poder, del 'poder hacer'. En cuanto a lo objetivo, se refiere a la realidad real, a lo palpable, a lo que tenemos. Lo subjetivo se refiere a lo estratégico, a lo histórico, a dónde vamos o debemos ir.

Dicho lo anterior y sin dudar de la excelente condición de algunos hermanos revolucionarios que, recientemente han ejercido cierta crítica con fervor, es necesario tener presente las condiciones objetivas actuales, de un bloqueo económico criminal por parte del imperialismo y una contracción de la economía mundial que también nos afecta. Así que, ampararse en un discurso contando con las condiciones objetivas de 2012-2013-2014, sería crear falsas expectativas en el pueblo, un pueblo acostumbrado a escuchar la verdad.

No se debe dejar de reconocer que en la primera fase de la Revolución logramos redistribuir el ingreso producto de la renta petrolera, pero el socialismo para que se consolide y sea sostenible, es necesario maximizar la capacidad de los medios de producción, aquí refiero a las condiciones objetivas. No basta con crear leyes revolucionarias y otorgar derechos, la raíz de la Revolución Bolivariana radica en ser impulsores y defensores de la clase trabajadora, siendo esto parte de la razón subjetiva.

Más allá de esas consideraciones y consciente que el ejercicio crítico y autocrítico, el debate de las diferencias y contradicciones, fortalecen la revolución; hay una máxima que es primordial: La Unidad.

Aquella orden que nos instruyó nuestro Comandante Chávez aquel 8 de diciembre como última proclama, y que todos nosotros como socialistas, comunistas, cristianos, bolivarianos, humanistas, soldados, estudiantes, obreros, campesinos y pescadores, cumpliremos a cabalidad. 

Citando a Lenin en su libro qué hacer acerca de la crítica y unidad:

"Marchamos en grupo compacto, asidos con fuerza de las manos, por un camino abrupto e intrincado. Estamos rodeados de enemigos por todas partes, y tenemos que marchar casi siempre bajo su fuego. Nos hemos unido en virtud de una decisión adoptada con toda libertad, precisamente para luchar contra los enemigos y no caer".

lunes, 27 de julio de 2020

Geopolítica del caos

La geopolítica es la ciencia que centra su estudio sobre la influencia determinante del medio geográfico sobre las formaciones sociales, sistemas económicos y regímenes políticos. Es importante pues mediante la observación de estos factores podemos analizar la reacciones, los acontecimientos coyunturales y los posibles rumbos de acción de los miembros de la comunidad internacional.

Dentro de la geopolítica hay un concepto que en cierta medida transversaliza la observación de los fenómenos en el medio internacional. Me refiero a la definición de política exterior, entendida esta, como la proyección del poder político interno de una nación al sistema internacional. Esto aplica en su totalidad en el caso de las denominadas potencias. Una potencia es aquella nación que está en capacidad de ejercer una influencia determinante en un espacio específico, ya sea regional, continental o mundial. Esta influencia puede ser política, económica, militar, cultural o religiosa, su poder interno está cohesionado y puede trascender sus fronteras geográficas afectando ya sea positiva o negativamente otros sistemas y soberanías.

Sin lugar a dudas los EEUU se han constituido en una potencia mundial con el transcurrir de los años, han sabido utilizar principalmente sus ventajas económicas y militares para transformarlas en poder político efectivo en el mundo, creando áreas de influencia para su beneficio. La doctrina Monroe creada en los albores de los EEUU como nación, vino a sustentar esa visión sobre el lugar que en el mundo tendría en un futuro la sociedad de los estados asociados de la América del norte.

Pero ¿qué ocurre actualmente a lo interno de la potencia? Los EEUU atraviesan una profunda crisis, y no cualquier crisis. El mal manejo de la actual pandemia del COVID-19 afloró viejas y nuevas contradicciones, orgánicas y estructurales en la sociedad norteamericana. Dentro las orgánicas, es decir culturales/sociales, encontramos complejos racistas y supremacistas no superados. Nunca se logró una verdadera integración del elemento afrodescendiente a la identidad estadounidense y esto se extrapola a otros grupos étnicos de inmigrantes como latinos o asiáticos, manifestándose en una desigualdad de hecho ante la ley y el sistema económico excluyente de las mayorías.

En el rango de las estructurales tenemos la insostenibilidad del sistema financiero especulativo. Los EEUU enfrenta una disfuncionalidad económica: la emisión de papel moneda a granel sin respaldo, ha acrecentado la desigualdad en la distribución de una riqueza ficticia.

En lo que va de año se generaron 18 billones de USD en estímulos a sectores de la economía. Esta cifra representa el 21% del PIB mundial. Todo este dinero se esfuma sin que llegue a la sociedad en general ni las necesidades básicas de los sectores vulnerables. Mientras los ricos de EEUU son 565.000 millones de USD más ricos, 42,2 millones de personas pierden sus empleos. Su deuda crece más rápido que la productividad de su aparato económico. Esta situación tiene dos consecuencias, una material, la inflación y otra la percepción de injusticia y exclusión que se crea a lo interno.

Mientras el establishment político tiene su mirada puesta en el proceso electoral de noviembre, la nación navega por peligrosas aguas sin una dirección ni rumbo concreto, reviviendo viejos y generando nuevos antagonismos en todo el mundo. Un accionar belicista, unilateral y con pretensiones hegemónicas crea fricciones innecesarias. Bloqueo, sanciones, amenazas, agresiones, intervenciones y guerras son los argumentos esgrimidos, lesionando mortalmente el Derecho Público Internacional. Un equilibrio inestable interno produce un accionar errático a lo externo.

El mayor ejemplo de ello es su retirada de la OMS en medio de una pandemia que requiere el esfuerzo de todos los países, mucho más el de las potencias. No hay otra lectura: se busca un culpable y se busca afuera. El mundo entero observa la arrogancia de un país mal gobernado, una potencia dándole la espalda a la realidad.

miércoles, 8 de julio de 2020

Piratas modernos


Hace 3 siglos Inglaterra rivalizaba con España por el control de las rutas comerciales de América con Europa, para ello, el país inglés se valió de piratas y bucaneros para robar el oro que los españoles, a su vez robaban del nuevo mundo. No es de extrañar que sea el año se 1732 cuando se excava la primera bóveda del Banco de Inglaterra, producto de la rapiña colonial en nuestro mar Caribe.

Hoy en día la metodología para expoliar a las naciones de sus recursos ha cambiado, un banco central, un juez y una banda de corsarios políticos dispuestos a entregar los recursos de su nación, bastó para quitarle a Venezuela lo que es suyo por derecho propio.

Nuevamente el oscuro libro de John Bolton arroja luces sobre este latrocinio, cuando describe lo complacido que se encontraba el ministro de Asuntos Exteriores del UK Jeremy Hunt por congelar los depósitos de oro venezolanos en el Banco de Inglaterra en 2019.

En 2011 cuando celebramos los 200 años de nuestra primera Constitución, la celebración tuvo un acto de genuina independencia al repatriar 180 toneladas de oro, el 90% de todas nuestras reservas, en ese 10% restantes se hallan 14 toneladas de oro en el Banco de Inglaterra. No fueron abandonadas, (como dice la mediática internacional que pretende justificar el robo) se dejaron allí para futuras transacciones.

Londres es conocida como el Centro Mundial del Oro. El 1/5 del oro del mundo se deposita en el Banco de Londres. Es una estrategia de protección y resguardo que las naciones depositen su oro allí. Los bancos centrales de 30 naciones tienen cuentas/depósito en dicha ciudad. La ventaja del centro mundial del oro es que permite una transacción rápida a cualquier moneda para la compra de alimentos o medicinas a gran escala. La República Bolivariana de Venezuela abrió una cuenta en la entidad desde 2008 a 2018 sin ningún contratiempo.

Más de 400.000 lingotes o 5.000 toneladas se almacenan allí, en 320 años de existencia no había sido robado ni un solo lingote, pero solo bastó un año (2018 a 2019) para que Londres decidiera robarse 14 toneladas de oro venezolano, un total que oscila entre los 1.000 y los 1.200 millones de dólares.

Lo argumentos son no solamente débiles sino carentes de todo raciocinio. Primero el banco cuestiona el uso que tendrán los fondos, especulando sobre los mismos, algo que viola el derecho mercantil, pues es un juicio subjetivo atado a consideraciones políticas. En segundo término, los filibusteros venezolanos quieren equiparar el oro venezolano a los diamantes de sangre de Sierra Leona. Esto es algo tan mezquino que aquí ni siquiera el sarcasmo tiene cabida, "Oro Sangriento".

Al cierre de 2018, Venezuela cuenta con una reserva certificada de 2.235 toneladas de oro, de las cuales 1.400 toneladas son producidas mediante el proyecto ‘Siembra Minera’ (emprendido en alianza con capital privado). El resto se completa a través de las empresas del Estado y el trabajo de las comunidades mineras.

Vemos como en nuestros tiempos, los ingleses siguen siendo tan pillos como en antaño. Ya no realizan el saqueo de cabotaje en nuestras costas o esporádicas incursiones en nuestros puertos. Ahora desde cómodas oficinas, con un simple click en una pantalla dejan sin alimentos y medicinas a millones de personas. Con solo levantar un auricular se aseguran el saqueo de los recursos de un país.

Venezuela sigue en resistencia ante los mismos imperios de hace 3 siglos, Inglaterra hoy busca balcanizar a Venezuela para hacerse con nuestro esequibo, de la misma forma que pretenden quedarse con el oro de todos los venezolanos. Con la sofisticación de nuestros tiempos transfieren la comisión del latrocinio a los criollos entreguistas, aquellos que se vendieron antes de ser comprados. El destino de Venezuela es seguir luchando por lo que le pertenece y derrotando imperios en cualquier época.

miércoles, 1 de julio de 2020

De Mónica Lewinsky a John Bolton: Aventuras y desamores en el Despacho Oval


Dos décadas separan dos eventos con diferentes repercusiones a nivel mundial, es justo decir que la opinión pública norteamericana en materia política cambió con una mancha descuidada en el vestido de una becaria e hizo posible que un personaje digno de un reality show asumiera las riendas del país más poderoso del mundo.

No cabe duda que lo de John Bolton es un escándalo de las mismas proporciones que la "felación clintoniana". La Habitación Donde Ocurrió es un título sugestivo, que hace referencia al Salón Oval, despacho del Mr. President. En dicho " room" se han ordenado ataques nucleares, asesinatos (como el de Solaimani o Allende) invasiones, intervenciones y guerras en todo el mundo y en todas las épocas. El Salón Oval es el escenario perfecto para cualquier tipo de inmoralidad a escala planetaria.

Pero si algo hay en común es la incertidumbre que se cierne sobre el inquilino de la casa blanca. En su momento nadie apostó porque Clinton terminara su mandato a la primera semana del escándalo. Hoy la apuesta es si Trump terminará su periodo. Mientras Clinton llegaba a la presidencia de los EEUU con el porcentaje más bajo desde Woodrow Wilson en 1912 con 43%, Trump lo hace perdiendo más de 3 millones de votantes.

Pero entre uno y otro las diferencias saltan a la vista. Clinton superó el escándalo. No se hallaron las pruebas para su condena, por lo menos la señorita Lewinsky fue leal y cumplió aquel viejo dicho de que : "en boca cerrada... " vericuetos del amor, dicen en mi tierra. Clinton, cerró ese año el último de su primer período gobierno con: un superávit previsto de 70.000 millones de dólares crecimiento del 3% del PBI, inflación controlada, bajo desempleo y mayor ingreso en los hogares. Además de un 60% de popularidad entre los ciudadanos.


La gestión de Trump por los vientos que soplan, pasará a ser la peor en los más de 200 años de historia de los EEUU. La imagen de líder mundial de los EEUU ha entrado en barrena. Según la empresa Gallup el 43% de encuestados en 143 países no reconocen el papel de líder mundial de Washington. El desastre administrativo interno se impuso con el fracaso en el manejo de la crisis de la pandemia de COVID-19. Con más de 2.5 millones de casos y casi los 130 mil decesos, la economía paralizada, la mayor tasa de desempleo desde la gran depresión con 14,7%.

Pero lo más negativo es la personalidad megalómana y ambigua de Trump a la hora de tomar decisiones. Al menos, eso es lo que se desprende del libro de Bolton. El funcionario de mayor confianza, amigo y confidente de tropelías como las cometidas contra Venezuela, es ahora acérrimo enemigo que desnudó la ignominia y las infamias detrás del trono imperial. En este caso del amor al odio hay solo... un libro.

El antiguo aliado y cómplice describe a su exjefe como un ególatra melodramático e indeciso. El capítulo dedicado a la relación China - EEUU, expone la verdadera "metodología Trump" más cercana a los procedimientos de la "cosa nostra" que a una verdadera política exterior un país que se maneja como potencia mundial. La revelación de Bolton que Trump solicitó al presidente Xi Jing Ping ayuda para su reelección a contraoferta de suspender la aplicación de aranceles a los productos chinos por el orden de los 250 M USD, si Pekin se comprometía a comprar Soja y Trigo a los agricultores norteamericanos y así ampliar su base electoral, es algo insólito de los EEUU para con un adversario ideológico y comercial.

En 2017 las ventas de productos agrícolas a China alcanzaron los 19.000 millones de USD, en 2018 se redujeron a la mitad aproximadamente 9.000 M USD. Esto afectó a numerosos granjeros que comenzaron a perder la paciencia con un Trump más belicoso y rastaquouere. En agosto de 2019 se firmó un convenio, especie de tregua, en la guerra comercial sin sentido emprendida por Trump contra el gigante asiático. Allí China se comprometía a invertir de 40.000 a 50.000 millones de USD en el sector agrícola estadounidense.

El salón Oval es el escenario de la iniquidad, del horror, de la desvergüenza, allí se ha sellado el destino de millones de personas, para el Presidente de turno de Estados Unidos, resulta tan cotidiano acabar con la vida de seres humanos, destruir naciones, generar hambre y miseria, como un romance con una becaria. 



martes, 23 de junio de 2020

Venezuela, Stiglitz y el PIB

Hace pocos días el mundo económico recogió la opinión de uno de sus "pesos pesados" quien reflexiona sobre la pandemia del COVID-19 y su impacto a nivel mundial. Se trata del premio nobel de economía Josphet Stiglitz. El economista aboga por abandonar el PIB por un mejor indicador de la salud económica de un país.
La pandemia dejó al descubierto las injusticias de un sistema que coloca la plusvalía capitalista por encima de la condición humana. Por ejemplo, en los EEUU, el país centro de la pandemia, aproximadamente 60 millones de personas están fuera de toda posibilidad de acceder al sistema de salud. Stiglitz propone que la econometría neoliberal actual sustituya el índice macroeconómico central a la hora de medir y comparar el desarrollo económico de los países. "El PIB no es una buena medida, no tiene en cuenta las desigualdades", señalaba el profesor estadounidense.
El PIB da tabla rasa a economías con distintas características y disfuncionalidades estructurales. En el caso de Venezuela es una economía de periferia, producto de un proceso histórico colonizador, comienza como una economía de enclave proveedora de productos marginales al sistema mercantilista en formación (Siglos XVl al XlV). Mono exportadora con dos ciclos históricos de mercancías: Cacao / Café. En su desarrollo histórico y alcanzada la autonomía política, Venezuela se incorpora al sistema capitalista mundo (Siglo XX) igualmente mono productora, pero esta vez con una mercancía neurálgica al sistema: el petróleo.
En la actualidad el rentismo petrolero no solo es una realidad económica no superada, es por así decirlo, un condicionamiento sociocultural con implicaciones políticas. Ha sido un freno para el desarrollo de otros sectores económicos, lo que impacta directamente en el aumento o la disminución del PIB. Se depende de un factor externo que la economía venezolana no controla: los precios del petróleo. Vemos un descenso desde 2018 de 61, 41 $/B, a 9,98 $/B en 2020 (precios similares a los de 1998)
Con respecto al PIB en 2011, Venezuela tuvo su máximo histórico con 334 MM$. Pero en 2019 solo se produjo el 18% de lo que el país produjo en 2011. En 2015 tuvo su segundo pico histórico con 328.164 MMS, llegando a caer a un poco más de 70.000 MM$ en 2019.
Estas cifras no reflejan dos factores que fueron determinantes para la caída de la productividad en Venezuela. En primer lugar, los EEUU inundaron el mercado, una sobreproducción mediante el método de "fracking" supuso una baja de los precios del petróleo a nivel mundial. En segundo lugar, las sanciones coercitivas y unilaterales adoptadas por los EEUU contra nuestra economía, nuestra industria petrolera y el sistema financiero nacional.
EEUU había comprado en 2018 el 35,6% de las exportaciones de petróleo a Venezuela. Un promedio de 586.000 B/D. En marzo de 2019 por primera vez en la historia las exportaciones de petróleo venezolano a EEUU llegaron a 0 B/D.
¿Conclusión? No solo los indicadores económicos deben pasar a revisión, es el sistema en su totalidad quien debe ser cambiado. Estamos ante una etapa donde el gran capital está reconfigurándose para la avanzada más salvaje que se conoce en la historia del capitalismo.
Tal vez, pronto veremos como una nueva biblia, un nuevo Corán y nuevos mandamientos serán publicados por Wall Street, Dow Jones y NASDAQ.

miércoles, 10 de junio de 2020

Coma inducido al Sueño Americano.

El “sueño americano” se refiere a las oportunidades de realización personal y material en una sociedad rica de gran movilidad social ascendente. Por lo menos así lo recoge la cultura estadounidense en los años 30 del siglo 20, y así funcionó durante décadas para nativos e inmigrantes, aunque parece inverosímil que un ideal así hubiese prosperado en medio de una sociedad marcadamente segregacionista y racista. Con el paso de los años y el tránsito del capitalismo monopólico al neoliberalismo imperialista, las sociedades de la periferia comenzaron a acusar los impactos negativos en sus economías, lo que produjo una caída en su calidad de vida. El saqueo corporativo, las políticas explotadoras y gobiernos entregados a los dictámenes de los centros de poder, cerraron por completo cualquier oportunidad de desarrollo nacional.

La nación norteamericana comienza a ser el destino cada vez mayor de oleadas de inmigrantes, con predominante presencia latinoamericana. Las oportunidades en las cuales se basaba el sueño americano comienzan a socavarse. Las élites que gobiernan la sociedad norteamericana son cada vez más excluyentes y comienzan a restringir el acceso a servicios básicos por medio de la privatización.

Si hay un sector que es esencial para lograr un estado de superación material y espiritual en los individuos, el sector de la salud. Como por arte de magia los EEUU se convierten en el país que más gasta en materia de salud en el mundo. Irónicamente, con una mayor tecnología en servicios e investigación médica tiene los peores resultados nacionales en la materia entre los países desarrollados e inclusive de muchas de las llamadas economías emergentes.

Una más acentuada contradicción los caracteriza: el sistema de salud es público, pero no gratuito, esto limita gravemente el acceso de la sociedad. El sistema de salud es dominado por el sector privado dejándolo al arbitrio del mercado.

No hay una institución gubernamental que medie entre las aseguradoras, los hospitales y médicos por un lado y los pacientes por otro. Cada seguro tiene una Red de hospitales, pero también de médicos que cobran por sus servicios y funcionan de manera autónoma, puede darse el caso que un paciente entre a un hospital adscrito a su red, pero el médico tratante no lo éste. En ese caso el paciente debe cancelar el 100% de los honorarios médicos.

El sistema privatizado de salud no fue diseñado ni concebido para actuar en una coyuntura de emergencia sanitaria como la presentada a raíz del COVID-19.

El desmontaje de las líneas de defensa ha sido continuo. Entre 2010 y 2019 cayó en un 10% los presupuestos de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades en todo el país. Entre 2008 y 2017 se han perdido 55.000 empleos especializados en el sector salud.

La pandemia ha dejado 10 millones de desempleados, lo que sumado a los 1,4 de crecimiento anual de este indicador y los 27,8 millones históricamente excluidos, sumarían alrededor de 39,6 millones desprotegidos sin acceso al sistema. A esto se le suman 11 millones de documentados. Es en resumidas cuentas el sistema puede salvarte la vida para hundirte en la pobreza. De cada 100 familias que sufran un episodio medico grave, 46 quedaban en la línea de pobreza.

En 2019 el 25% suspendieron el tratamiento de enfermedades graves, según la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard el promedio anual de muertes con relación directa a la imposibilidad de acceder a un seguro médico está por el orden de las 45.000 víctimas.

El sistema de salud estadounidense se encuentra en terapia intensiva, por un coma inducido por el neoliberalismo, el sueño americano al regresar, si es que regresa, tendrá un despertar muy amargo.


Sesudos sin Cabezas

El negacionismo puede verse como una técnica propagandística que genera confusión o puede verse como un comportamiento humano. En ambos caso...