miércoles, 17 de febrero de 2021

Sesudos sin Cabezas

El negacionismo puede verse como una técnica propagandística que genera confusión o puede verse como un comportamiento humano. En ambos casos busca negar aspectos de la realidad o la realidad en su totalidad. No importa si los argumentos del negacionista chocan con una realidad empíricamente cuantificable. En nuestros días abundan estos expertos con fecha de vencimiento que buscan legitimar con un prestigio en continua decadencia y devaluado, construir una realidad alterna, en la que solo habitan los cientos de dólares que cobran por tratar de imponer sus distorsiones, medias verdades y tergiversaciones.

A dichos voceros del negacionismo, les conviene ocultar las cifras de lo que ingresaba en términos económicos a Venezuela antes y después del bloqueo criminal de los Estados Unidos, les interesa ocultar dicha realidad para continuar una agenda de agresión contra el Gobierno y pueblo venezolano.

No sé si sus tiempos de académicos quedaron atrás, no sé en qué año quedaron sus últimas lecturas sobre el mundo económico y financiero, pero sin duda alguna alegar que las sanciones impuestas por Estados Unidos no han sido causa del detrimento de lo que vive hoy la República, me parece la mayor torpeza e ignorancia que puede tener un académico, o queriendo ser más realistas, vemos el reflejo de un cinismo desmedido para justificar a los intereses que hoy sirven.

Negar el impacto de las sanciones sobre la vida del país, es en el menor de los casos un ejercicio de obstinación política. Si observamos el daño de las sanciones de una manera absoluta, vemos que son la más completa negación de la libertad en sus términos más generales. 

Tomando como referencia al Premio Nobel de Economía, Amartya Sen, quien relaciona directamente el grado de libertad de los individuos con su ámbito de desarrollo económico, la libertad entendida como capacidad, cuando poderes fácticos cuestionan y coartan esa libertad, el nivel de vida se ve irremediablemente afectado. Para Sen, el vivir con dignidad significa en la práctica, la negación de todas aquellas consecuencias que nuestro país ha vivido desde que se comenzó con este infame bloqueo. Las capacidades venezolanas se han visto vulneradas contradictoriamente amparada en conceptos como libertad o democracia.

Entre 2007 y 2008, el PIB de Venezuela oscilaba en más de 300.000M.$, el país contaba con una capacidad inmensa. Para 2007, Venezuela exhibía un ingreso petrolero de 2 millones de barriles de petróleo que se trazaban con países tales como China, Estados Unidos, India. Los ingresos petroleros también permitieron a Venezuela aumentar sus reservas internacionales, que alcanzaron su nivel máximo en 2008, cuando se ubicaron en US$43.127 millones.

Cuando revisamos el comportamiento económico de cualquier país, el financiamiento internacional es recurrente, los mismos Estados Unidos poseen una relación de deuda de su PIB superior al 131%, Japón en 266%, Portugal e Italia con 137%. Mientras que a Venezuela se le prohibió su capacidad de refinanciar la deuda de su principal fuente de ingresos como lo es PDVSA, la cual, genera y ha generado históricamente el 95% de los ingresos en divisas en el país.  

Nada más cobarde que el capital. Ninguna economía del mundo va a querer transar negocios con un país que está siendo atacado por una potencia económica, un país sancionado se convierte en un problema inmenso para realizar operaciones petroleras, gasíferas, mineras, entre otras. 

Las sanciones en sí mismas son un acto criminal, estas ni siquiera permiten que un socio comercial puede atreverse a hacer negocios con Venezuela sin que sus cuentas sean automáticamente bloqueadas.

Directamente en lo social, el bloqueo de Estados Unidos contra la industria petrolera, la importación de alimentos, medicinas, insumos y repuestos básicos, erosionan el sistema hospitalario, el valor de la moneda y el salario, y el abastecimiento de combustible, alimentos y medicinas.

La escalada del bloqueo contra las fuentes de ingresos nacionales, principalmente PDVSA, y contra los fondos y activos de la República en el extranjero, han provocado una severa caída de las reservas y rentas nacionales, impidiendo la inyección de recursos necesarios para sostener los servicios básicos y distribuir alimentos y medicinas a precios no especulativos.

En el año 2018, el experto independiente de la ONU, Alfred de Zayas, publicó un informe que registra el impacto del bloqueo sobre la población venezolana, indicando que tales acciones podían representar crímenes de lesa humanidad.

En 2019 el centro de investigación estadounidense Center for Economic and Policy Research (CEPR) publicó un informe, a cargo de los economistas Mark Weisbrot y Jeffrey Sachs. El CEPR determinó que el bloqueo ha provocado unas 40 mil muertes en Venezuela entre 2017 y 2018, debido a los obstáculos generados a la importación de medicinas, alimentos y otros insumos vitales para la vida de la población.

En esta misma semana, la relatora especial de la ONU, Alena Douhan reconoció que el endurecimiento de las sanciones han socavado el potencial impacto de las reformas económicas así como la capacidad del Estado para implementar proyectos sociales, asegurando que dichas sanciones violan el Derecho Internacional. 

Tal parece que todos estos elementos que hoy mantienen asfixiada la economía venezolana, los "expertos económicos" los pasan por alto. A "sesudos" del mundo económico se les olvidó aclarar todo lo que implica una sanción económica y lo que eso puede influir en el día a día del pueblo venezolano. 

¿Es mera prepotencia no identificarse con lo que el pueblo venezolano sufre con un bloqueo injusto e ilegal o forma parte de un guión ya orquestado del que hoy ciertos "académicos" son voceros? ¿Es acaso casualidad que los que se definían como "antiimperialistas" y "antiyankees" hoy coincidan con las palabras de un criminal como Elliott Abrams?

A Venezuela se le ha impuesto un sistema coercitivo, inmoral y carente de toda ética, por más que las corporaciones mediáticas se esfuercen en darle una capa de barniz humanitario. La realidad golpea mucho más fuerte que cualquier matriz de opinión impuesta. La situación venezolana puede ser analizada desde la teoría de justicia de Rawls, la de igualdad de recursos de Dworkin, la concepción libertaria de Nozick, entre muchas otras y se observará como sus postulados principales son violentados por estas medidas unilaterales impuestas por el gobierno estadounidense.

viernes, 9 de octubre de 2020

Antibloqueo y tiempo histórico

"Tiempos extraordinarios requieren de medidas extraordinarias". Esta frase que se le ha atribuido al griego Hipócrates de Cos y al inglés Horatio Nelson encierra en sí una lección del presente para las generaciones futuras. Es un legado que no pierde vigencia. De modo que bien podemos examinarla sin dar pie a justificación de conductas y hechos aberrantes. Y mejor aún preguntémonos: ¿Qué aplicación tiene esa afirmación en la Venezuela de este tiempo histórico?.

Después de haber declarado a nuestro país una "amenaza inusual y extraordinaria", el Gobierno de Estados Unidos, la primera potencia militar y económica del planeta, impone las más severas agresiones sobre todos los ámbitos, en especial lo económico. Una asfixia despiadada sin precedentes en Venezuela.

El bloqueo ha impedido el ingreso de más de 50 mil millones de dólares a nuestra economía, una caída del 99% de los ingresos del Estado por concepto de venta petrolera. Ello ha imposibilitado comprar alimentos y medicinas, en primer término, y esto a su vez se traduce en una violación flagrante de los Derechos Humanos de mas de 30 millones de venezolanos.

No se nos permite adquirir maquinaria, insumos y repuestos para nuestras industrias. Nos han robado activos en otros países y oro en bancos extranjeros. No se nos permite comprar aditivos ni diluyentes para nuestro combustible. Nos han criminalizado y es constante la amenaza militar de una invasión sobre nuestra Patria. Todo esto en el marco global de la pandemia de la covid-19.

¿No será acaso este un tiempo extraordinario? ¿Qué tiene qué ocurrir para que se le considere una coyuntura extraordinaria? ¿y convenimos que es un tiempo extraordinario acaso no necesitaremos una medida de carácter extraordinario? Esto exige un análisis multidimensional.

Montesquieu es el primero en arrojar una luz en este espinoso asunto. Para el francés, los hombres tienen las herramientas políticas necesarias para la creación de leyes positivas, que generen prosperidad individual y social, considerando lo aspectos particulares y universales de cada sociedad.  Pero estas leyes positivas deben obedecer a las características de los hombres, su historia, su comercio, etc. Además las leyes deben "armonizarse unas a otras en su origen y en el objeto legislado".
El espíritu de la ley no debe estar divorciado de las condiciones generales o particulares del tiempo histórico de la sociedad a la cual aplican. Considera que debe vincularse el "grado de libertad posible de cada pueblo".

Entonces ¿Es justificable una Ley con la que se busque mantener y ampliar la libertad, entendida en términos de soberanía, independencia y autonomía?.

Nuestra Constitución establece en el Titulo VII "De la Seguridad de la Nación", artículo 326, que ésta es corresponsabilidad del Estado y la sociedad civil.

En el Título VIII Capítulo II, del artículo 337 al 339, se establecen los estados de excepción. Se incluye el estado de alarma previo al de excepción.

Allí se establece la necesidad de actuación del Estado ante hechos, circunstancias y situaciones que lesionen, priven, coarten los derechos de los ciudadanos o pongan en grave riesgo la Seguridad de la nación y de su gente.

Está claro que nuestra Constitución es una de las más avanzadas a escala mundial, pero nunca podría haber previsto estas circunstancias inducidas por un Gobierno agresor, con contenidos de guerra y agresión de IV generación.

La Ley Antibloqueo es un instrumento necesario y el único con que contamos para actuar en estos momentos extraordinarios. Es un instrumento de paz ante la agresión criminal. Los que reducen sus análisis a interpretaciones netamente jurídicas (leguleyas en la mayoría casos) lo hacen de espaldas a las circunstancias históricas que estamos viviendo.

Es la repuesta independiente y soberana de un pueblo que decidió ser libre.

¡Yo sí apruebo!

viernes, 18 de septiembre de 2020

Economía y elecciones

 En la relación entre la economía y la política, parto de la certidumbre de que esta relación es interdependiente y complementaria en ambos sentidos. El materialismo histórico dialéctico expone que la infraestructura económica determina la superestructura política. En los sistemas democráticos que tratan de evolucionar desde el neoliberalismo, se necesita de condiciones políticas básicas para sustentar un orden económico que busque instaurar relaciones sociales más justas y equitativas. Este es el caso del orden político venezolano instaurado bajo el proceso histórico conocido como Revolución Bolivariana.

En las sociedades, no existe nada más probatorio que una elección para estimular la participación política de los ciudadanos y nada como las condiciones económicas para determinar su intención de votar. Esta correlación de factores ha sido objeto de manipulación y negación por parte del sector opositor venezolano que no acepta las reglas del juego democrático.

La observación de los hechos nos lleva a conclusiones irrefutables: La captación de agentes económicos y su posterior transformación en actores políticos.

Para las elecciones a la Asamblea Nacional de 2015, el desabastecimiento paulatino y constante antes de la cita electoral y el discurso político con la promesa / esperanza de "la última cola" sustentan esta apreciación. Sectores económicos migraron hacia la confrontación política con armas económicas.

La solicitud de sanción que genera una crisis económica y permitió el desplazamiento político. Desde 2017 la dirigencia extremista venezolana solicitó a la administración Trump aumentar el cerco económico con resultados catastróficos para Venezuela, las consecuencias a corto plazo no se hicieron esperar. Aunado a un esquema de ataque incesante contra nuestra moneda y devaluación inducida.

El impacto directo lo sufrió la industria petrolera. La producción petrolera representa 96 dólares por cada 100 que entran al país, pero la imposibilidad de una verdadera transferencia tecnológica nos impuso el hecho histórico de que nuestra gasolina posee un promedio de 42% de componentes importados entre catalizadores, diluyentes y aditivos, y que hoy se nos niega el acceso a ellos, en los mercados internacionales a partir de las sanciones de 2015.

Una economía que para cubrir sus necesidades necesita una media de 1.800 millones de USD, fue llevada a recibir solo 80 millones tal cual como lo percibe en la actualidad, sin contar que desde octubre de 2019 no tenemos ingresos por conceptos de exportación petrolera. Entre 2015 y 2018, Venezuela dejó de percibir alrededor de 130 mil millones de USD gracias a las medidas unilaterales implantadas por los EEUU. Solo el robo de CITGO ocasiono pérdidas patrimoniales a la República por el orden de 11 mil millones de USD en 2019.

La elección del 6D será histórica. Nos permitirá que el poder legislativo reasuma su rol protagónico para la defensa del interés nacional. Plantarnos en la esfera mundial con una institución nacida al calor de la voluntad popular de un país. Rescatar un poder público secuestrado por operadores políticos transaccionales, nos permitirá evitar los planos de balcanización, entreguistas y separatistas ocultos en la agenda opositora. La Asamblea Nacional que surja del sufragio popular, será genuina expresión de la Venezuela que no se entrega, y que por encima de todo no renuncia a su independencia.

miércoles, 9 de septiembre de 2020

La seguridad del riesgo

¿Qué tienen en común Paul Krugman, Joseph Stiglitz y Angus Deaton, aparte de ser 3 ganadores de premios nobel? La necesidad histórica de, no solo un cambio fundamental en la estructura económica mundial, sino una profunda revisión del mismo concepto de humanidad para enfrentar los riesgos del presente.

La caracterización postmodernista del alemán Ulrich Beck sobre la sociedad del riesgo cobra vigencia. Para Beck los individuos "deben entender su vida, como sometida a los más variados tipos de riesgos, los cuales tienen un alcance personal y global (...) donde los sistemas de normas sociales fracasan en relación a la seguridad prometida". 

La pandemia del COVID-19 dejó al desnudo la falsa seguridad de los mercados. Ya Stiglitz se había adelantado al afirmar, sobre la falacia neoliberal de la "mano invisible" del mercado que "esa mano es invisible porque no existe", y por ello, defiende la necesidad de la intervención del Estado en la economía, para lograr un desarrollo más justo. No solamente ganar un premio Nobel avala su opinión, Joseph Stiglitz fue jefe del Banco Mundial y su evaluación en cuanto al comercio mundial pasa por considerar a la eficiencia del mercado como una debilidad, pues en estos momentos "las cadenas de suministro también son vulnerables a la conmoción que padecemos".

El escocés Angus Deaton por su parte hace un mayor énfasis en la seguridad. Busca paralelismos de desigualdad en la historia que se apliquen a la accesibilidad de las mayorías a los implementos de bioseguridad, medicamentos y tratamientos "Las plagas normalmente han hecho que las sociedades sean más desiguales, porque los ricos y poderosos están mejor equipados para hacer frente a las consecuencias. Y creo que esta vez, muy probablemente, ocurrirá lo mismo". Apela a una mayor sensación y condiciones de seguridad contra el riesgo. “Claro que necesitamos reabrir, pero lo que no necesitamos es una apertura estúpida. La gente solo consumirá cuando se sienta segura y recupere su trabajo. Ahora lo que tenemos que hacer es concentrarnos en hacer que la gente se sienta segura".

Por su parte Paul Krugman considera que posterior a la superación de la pandemia el mundo será "un mundo más débil y caótico", es decir de mayor riesgo e inseguridad y en la actualidad "la posibilidad de una economía con cero emisiones nunca había sido tan real". Para Krugman antes de la pandemia la inseguridad y el riesgo económico era representado por la guerra comercial entre China y los EEUU."China representa un cuarto de la producción de manufacturas del mundo. Casi todas las cadenas de producción incluyen algún componente que viene de China. Si China es va a ver mermada, va a tener repercusiones mundiales".

Pero ¿cómo proporcionar una seguridad mundial si los cierres de fuentes de empleo afectan a 2.700 millones de trabajadores, el 81% de la fuerza de trabajo mundial? ¿Cómo generar una infraestructura sanitaria exitosa si 4.200 millones de personas en el mundo no cuentan con servicio de saneamientos y 3.000 millones carecen de instalaciones básicas y cuando 1 de cada 3 personas en el mundo no tiene acceso al agua potable? ¿Con casi 1.400 millones de personas que sufren de pobreza y 900 millones sufren de hambre? De continuar con el actual sistema es indudable que la desigualdad económica se convertirá en sanitaria, el acceso a tratamientos y medicinas será excluyente para la mayoría de la población. No se necesita ser un Nobel para ver las consecuencias, tampoco para proponer la solución.

lunes, 24 de agosto de 2020

Monómeros: La estafa sin límites

La rapiña opositora continúa, como se dice popularmente, a plena luz del día. Juan Guaidó y sus forajidos, no tienen otro accionar que robarse los bienes de la nación. La oposición transicional pone en bandeja de plata los activos venezolanos para que en un festín inmoral los intereses y el capital extranjero despoje lo que por derecho es de todos los venezolanos. Pero ¿por qué Monómeros? Una empresa que tenga una producción de 1,3 millones de toneladas de sustancias orgánicas e inorgánicas para la siembra a gran escala, que tenga un mercado cautivo del 46% del sector fertilizantes y del 70% de la demanda de agroquímicos que necesitan los cultivadores de papa, café y palma de Colombia, es por supuesto un manjar apetecible. Además, esta empresa que era 100% venezolana, recuperada por el comandante Hugo Chávez, se ubica en el lugar 128 de las 1.000 empresas más grandes de ese país. En su ramo es considerada una de las ocho primeras de la región Caribe. En la espuria rendición de cuenta ante la Asamblea Nacional en desacato, la directiva usurpadora de la empresa reflejó pérdidas por el orden de USD 17.744 millones. Sus ganancias las ubican para el 2020 en apenas 1.839.000 USD.

¿Pero qué le pasó a una empresa que desde 2014 hasta 2017 tenía un promedio de ganancias entre los 10 - 20 millones de dólares? ¿Como fue posible que Monómeros haya perdido 90% de su participación en el mercado internacional y 15% del mercado local colombiano? Y un así, perdiendo ese 15%, no se justifican las pérdidas casi totales, esas ganancias pírricas que los pillos encargados exponen ante una Asamblea Nacional ganada para el latrocinio. 


¿Por qué se refleja un margen tan mínimo cuando Joan Bilbao saboteador de PDVSA y agente infiltrado para el paro petrolero 2002 - 2003, quien está a cargo de esta maniobra entreguista, estimaba que a finales del año 2019 obtendrán ganancias por el orden los 6.000.000 de dólares? ¿A dónde fue el faltante? Sabemos que al Estado venezolano constitucionalmente presidido por Nicolás Maduro, no fueron. 


La ineptitud y la incapacidad, aunadas al afán de lucro, el robo y la corrupción son los causantes que una empresa élite, hoy exhiba números alarmantes. La administración legal y legítima del Gobierno Bolivariano mostraba un volumen de ventas de 1.100.000 toneladas métricas en 2018, desde noviembre de 2019 y bajo las directrices de los asaltantes ha caído a 700.000 toneladas. Pero aún así, esta producción no se corresponde con la relación ganancia/pérdida expuesta ante sus cómplices de la AN. 


El colmo, o mejor dicho la comprobación empírica de la "cucharada de su propia medicina" está en la admisión que los números que presentan son producto de las "sanciones norteamericanas". Aunque nos deje perplejos, así lo admitieron. Y sin embargo, tampoco les cuadra. La guía del Departamento de Tesoro y la orden ejecutiva en teoría, no prohibe las transacciones que involucren alimento, medicinas o ropa. La licencia C4 permite la exportación y re-exportación de insumos agrícolas, renglón en el que se encuentran los fertilizantes. Entonces nos preguntamos ¿La AN también es usufructuaria del robo? ¿Por qué no se investiga a fondo? La rendición de cuentas es por si misma, una prueba de culpabilidad, no cabe duda. ¿Hasta dónde llega la injerencia extranjera en el seno de una AN complaciente y paradójicamente antinacional?


domingo, 2 de agosto de 2020

Unidad o barbarie



Recientemente hemos podido ver cierta polémica y debates acalorados entre compatriotas muy valiosos dentro de nuestra Revolución. Mi respuesta ante aquello es: unidad, no sin antes tomar algunas consideraciones:

Nuestro discurso, como nos lo enseñó el Comandante Hugo Chávez siempre tiene que estar basado en la verdad, hablarle con la verdad al pueblo, por más desfavorable que esta sea, de lo contrario, estaríamos cayendo en el campo de la demagogia. Me permito citar un fragmento del discurso del Comandante Fidel Castro Ruz ante la Asamblea cubana en medio del período especial "quien vive de ilusiones, muere de desengaños". https://youtu.be/JCTarvpSgqo

El discurso revolucionario debe ir acompañado de condiciones objetivas y subjetivas, siempre con la vocación de poder, del 'poder hacer'. En cuanto a lo objetivo, se refiere a la realidad real, a lo palpable, a lo que tenemos. Lo subjetivo se refiere a lo estratégico, a lo histórico, a dónde vamos o debemos ir.

Dicho lo anterior y sin dudar de la excelente condición de algunos hermanos revolucionarios que, recientemente han ejercido cierta crítica con fervor, es necesario tener presente las condiciones objetivas actuales, de un bloqueo económico criminal por parte del imperialismo y una contracción de la economía mundial que también nos afecta. Así que, ampararse en un discurso contando con las condiciones objetivas de 2012-2013-2014, sería crear falsas expectativas en el pueblo, un pueblo acostumbrado a escuchar la verdad.

No se debe dejar de reconocer que en la primera fase de la Revolución logramos redistribuir el ingreso producto de la renta petrolera, pero el socialismo para que se consolide y sea sostenible, es necesario maximizar la capacidad de los medios de producción, aquí refiero a las condiciones objetivas. No basta con crear leyes revolucionarias y otorgar derechos, la raíz de la Revolución Bolivariana radica en ser impulsores y defensores de la clase trabajadora, siendo esto parte de la razón subjetiva.

Más allá de esas consideraciones y consciente que el ejercicio crítico y autocrítico, el debate de las diferencias y contradicciones, fortalecen la revolución; hay una máxima que es primordial: La Unidad.

Aquella orden que nos instruyó nuestro Comandante Chávez aquel 8 de diciembre como última proclama, y que todos nosotros como socialistas, comunistas, cristianos, bolivarianos, humanistas, soldados, estudiantes, obreros, campesinos y pescadores, cumpliremos a cabalidad. 

Citando a Lenin en su libro qué hacer acerca de la crítica y unidad:

"Marchamos en grupo compacto, asidos con fuerza de las manos, por un camino abrupto e intrincado. Estamos rodeados de enemigos por todas partes, y tenemos que marchar casi siempre bajo su fuego. Nos hemos unido en virtud de una decisión adoptada con toda libertad, precisamente para luchar contra los enemigos y no caer".

lunes, 27 de julio de 2020

Geopolítica del caos

La geopolítica es la ciencia que centra su estudio sobre la influencia determinante del medio geográfico sobre las formaciones sociales, sistemas económicos y regímenes políticos. Es importante pues mediante la observación de estos factores podemos analizar la reacciones, los acontecimientos coyunturales y los posibles rumbos de acción de los miembros de la comunidad internacional.

Dentro de la geopolítica hay un concepto que en cierta medida transversaliza la observación de los fenómenos en el medio internacional. Me refiero a la definición de política exterior, entendida esta, como la proyección del poder político interno de una nación al sistema internacional. Esto aplica en su totalidad en el caso de las denominadas potencias. Una potencia es aquella nación que está en capacidad de ejercer una influencia determinante en un espacio específico, ya sea regional, continental o mundial. Esta influencia puede ser política, económica, militar, cultural o religiosa, su poder interno está cohesionado y puede trascender sus fronteras geográficas afectando ya sea positiva o negativamente otros sistemas y soberanías.

Sin lugar a dudas los EEUU se han constituido en una potencia mundial con el transcurrir de los años, han sabido utilizar principalmente sus ventajas económicas y militares para transformarlas en poder político efectivo en el mundo, creando áreas de influencia para su beneficio. La doctrina Monroe creada en los albores de los EEUU como nación, vino a sustentar esa visión sobre el lugar que en el mundo tendría en un futuro la sociedad de los estados asociados de la América del norte.

Pero ¿qué ocurre actualmente a lo interno de la potencia? Los EEUU atraviesan una profunda crisis, y no cualquier crisis. El mal manejo de la actual pandemia del COVID-19 afloró viejas y nuevas contradicciones, orgánicas y estructurales en la sociedad norteamericana. Dentro las orgánicas, es decir culturales/sociales, encontramos complejos racistas y supremacistas no superados. Nunca se logró una verdadera integración del elemento afrodescendiente a la identidad estadounidense y esto se extrapola a otros grupos étnicos de inmigrantes como latinos o asiáticos, manifestándose en una desigualdad de hecho ante la ley y el sistema económico excluyente de las mayorías.

En el rango de las estructurales tenemos la insostenibilidad del sistema financiero especulativo. Los EEUU enfrenta una disfuncionalidad económica: la emisión de papel moneda a granel sin respaldo, ha acrecentado la desigualdad en la distribución de una riqueza ficticia.

En lo que va de año se generaron 18 billones de USD en estímulos a sectores de la economía. Esta cifra representa el 21% del PIB mundial. Todo este dinero se esfuma sin que llegue a la sociedad en general ni las necesidades básicas de los sectores vulnerables. Mientras los ricos de EEUU son 565.000 millones de USD más ricos, 42,2 millones de personas pierden sus empleos. Su deuda crece más rápido que la productividad de su aparato económico. Esta situación tiene dos consecuencias, una material, la inflación y otra la percepción de injusticia y exclusión que se crea a lo interno.

Mientras el establishment político tiene su mirada puesta en el proceso electoral de noviembre, la nación navega por peligrosas aguas sin una dirección ni rumbo concreto, reviviendo viejos y generando nuevos antagonismos en todo el mundo. Un accionar belicista, unilateral y con pretensiones hegemónicas crea fricciones innecesarias. Bloqueo, sanciones, amenazas, agresiones, intervenciones y guerras son los argumentos esgrimidos, lesionando mortalmente el Derecho Público Internacional. Un equilibrio inestable interno produce un accionar errático a lo externo.

El mayor ejemplo de ello es su retirada de la OMS en medio de una pandemia que requiere el esfuerzo de todos los países, mucho más el de las potencias. No hay otra lectura: se busca un culpable y se busca afuera. El mundo entero observa la arrogancia de un país mal gobernado, una potencia dándole la espalda a la realidad.

Sesudos sin Cabezas

El negacionismo puede verse como una técnica propagandística que genera confusión o puede verse como un comportamiento humano. En ambos caso...